lunes, 9 de abril de 2012

#3 La rebelión de las nanas.

"(...)Por qué diablos llamas nana a las empleadas domésticas, por qué no les dice empleada o las llamas por su nombre? ¿Para qué crees que a Marina la bautizaron Marina? No entiendo esta cursilería tan grande. ¿Qué ha pasado en este país que la gente se ha puesto tan siútica? Hasta mis hijas han caído en este lenguaje de señoritingas acomodadas, que no es más que una hipocresía institucionalizada. Mi nana para arriba, mi nana para abajo. Desde que estás viviendo en la Dehesa te has puesto igual a esas nuevas ricas que para referirse a las empleadas les dicen maids. ¿Por qué no llamas las cosas por su nombre? ¿Acaso es ignominioso decirles empleada doméstica? ¿Vas a rebajar a una persona porque te refieres a su oficio con el nombre del oficio? ¿Vas a avergonzarla? Hablar de la empleada doméstica no tiene nada de vergonzoso. Lo que resulta falso y humillante, de cierta manera, es pretender ofrecerles una familiaridad de mentira, llamándolas nanas, en circunstancias que ellos no forman parte de la familia. Porque la de verdad de las verdades es que, a la hora de los quiubos, la empleada sigue siendo la empleada, la llames nana, Pepa o Clotilde. Se trata de una persona que has contratado para que trabaje en tu casa y no una "nana" que puedes disfrazar de Barbie con delantalcitos de encaje, y tratarla con desdeño al mismo tiempo(...)"

"La Rebelión de las Nanas".
Subercaseaux, Elizabeth.
Editorial Grijalbo S.A., Chile
Primera Edición, agosto
Año 2000

Había leído anteriormente un par de libros de esta autora, sin poder catalogarlos (¿eran serio o eran comedia?. Quizás el lenguaje sarcástico de la autora para relatar la vida de la "aristocracia" (o quienes creen serlo), de los "ricos" y "nuevos ricos"de la sociedad chilena, conlleva cierta confusión.
La autora emplea el tono irónico para ilustrar una parte de la sociedad donde el apellido, el "rango social"  o "abolengo" lo es todo. La escritora maneja muy bien el lenguaje, y debo decir que esta novela me gustó mucho y quedé algo impactada con el final.
Si debo reconocer, que me ha pasado con todas las novelas que he leído hasta ahora de ella, es que siento que algo le falta para redondear bien el argumento y sobre todo  los finales, siempre quedo con la sensación que algo quedó como en el "aire", pero los temas tratados son interesantes, es versátil, pues sus libros, aún cuando son una clara crítica a la alta sociedad y los nuevos ricos, no son repetitivos pues  a mi parecer, leer uno, no es casi leer lo mismo en los otros (como me sucede con Isabel Allende o Marcela Serrano que manejan el mismo lenguaje), la prosa de  Subercaseaux es ágil, ligera, fácil de leer, rápida, con tramas que se van desarrollando y desmadejando prontamente (quizás ahí es donde está ese algo que encuentro que falta).
Yo lo recomiendo, a pesar que tiene mucho lenguaje propio de los chilenos.
Debo decir que este de todos los que he leído me ha gustado mucho, pues realmente es una acierto y no ha caricaturización de los personajes, me refiero, a que puede haber algo exagerado en alguno de ellos, pero la verdad es que conozco personas que son así.
Este y otros libros salieron junto a un períodico y por eso me verán hacer reseñas de esta autora en varias ocasiones.

PUNTUACIÓN: 5/5